Claro como en el espejo
Como todas las imágenes sintéticas, la realidad virtual precede a su (eventual) referente. Pero esta tiene (eventualmente) un referente; no es uno. Hasta aquí perdura la experiencia del carácter del signo; de algo dado directamente que no es temático y que apunta a algo indirectamente dado que forma el tema (jfr. Sonesson 1989a, I.2.5, I. 4.2; 1992). Pero el límite entre el signo y la realidad es poco claro. Al final queda sólo la apariencia. Dixit Baudrillard, siendo él mismo una parte de la apariencia.
Ha llegado la era en la que todos, como Wu-tao-tzu, pueden pintar una imagen y pueden entrar en ella. Pero queda por verse si no surge otra cárcel al otro lado del paisaje.
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